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El sistema solar

¿Qué es una estrella?

Las estrellas son  juegos de kizi que poseen cuerpos celestes de grandes dimensiones en cuyo interior se producen reacciones nucleares que provocan la emisión de una gran cantidad de energía al espacio exterior.
Las estrellas tienen un núcleo donde se producen las reacciones nucleares. Por ejemplo, cuatro átomos de hidrógeno se convierten en uno de helio desprendiendo una cierta cantidad de energía. Estas reacciones nucleares son la causa de la emisión de luz y calor.
Las estrellas están siempre en la bóveda celeste, pero de día no son visibles debido a la luz de una de ellas: el Sol. La estrella más cercana a la Tierra ha servido para estudiar estos astros, cuya característica principal es que emiten energía continuamente.

 

El sol

El Sol es la estrella única y central del Sistema Solar; por tanto, es la estrella más cercana a la Tierra y el astro con mayor brillo aparente. Su presencia o su ausencia en el cielo terrestre determinan, respectivamente, el día y la noche. La energía radiada por el Sol es aprovechada por los seres fotosintéticos, que constituyen la base de la cadena alimenticia, y es por ello la principal fuente de energía de la vida. También aporta la energía que mantiene en funcionamiento los procesos climáticos. El Sol es una estrella que se encuentra en la fase denominada secuencia principal, con un tipo espectral G2, que se formó hace unos 5000 millones de años, y permanecerá en la secuencia principal aproximadamente otros 5000 millones de años.
A pesar de ser una estrella mediana, es la única cuya forma circular se puede apreciar a simple vista, con un diámetro angular de 32′ 35″ de arco en el perihelio y 31′ 31″ en el afelio, lo que da un diámetro medio de 32′ 03″. Casualmente, la combinación de tamaños y distancias del Sol y la Luna respecto a la Tierra, hace que se vean aproximadamente con el mismo tamaño aparente en el cielo. Esto permite una amplia gama de eclipses solares distintos (totales, anulares o parciales).
Se han descubierto sistemas planetarios que tienen más de una estrella central (sistema estelar).
Los ocho planetas que componen el Sistema Solar son, de menor a mayor distancia respecto al Sol, los siguientes:

 

Mercurio – Venus – Tierra – Marte – Júpiter – Saturno – Urano – Neptuno

Los planetas son cuerpos que giran formando órbitas alrededor de la estrella, tienen suficiente
masa para que su gravedad supere las fuerzas del cuerpo rígido, de manera que asuman una
forma en equilibrio hidrostático (prácticamente esférica), y han limpiado la vecindad de su órbita
de planetesimales (dominancia orbital).

Los planetas interiores son Mercurio, Venus, la Tierra y Marte y tienen la superficie sólida. Los
planetas exteriores son Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, también se denominan planetas
gaseosos porque contienen en sus atmósferas gases como el helio, el hidrógeno y el metano, y no
se conoce con certeza la estructura de su superficie.

El 24 de agosto de 2006, la Unión Astronómica Internacional (UAI) excluyó a Plutón como planeta
del Sistema Solar, y lo clasificó como planeta enano.

 

Cúmulo estelar

Agrupación de estrellas que comparten el mismo origen y se encuentran juntas en una zona
determinada del espacio. A diferencia de las constelaciones, los cúmulos son grupos naturales,
formados por estrellas relacionadas entre sí y bastante próximas. Se distinguen dos tipos de
cúmulos estelares; los cúmulos abiertos, formados por estrellas en número de varias decenas
hasta miles, y los cúmulos globulares, que albergan desde 10.000 hasta un millón de estrellas.

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Marte

El robot ‘Curiosity’ sigue buscando compuestos orgánicos en Marte

Los científicos del robot Curiosity están muy satisfechos de cómo están funcionando los instrumentos de análisis del laboratorio rodante, pero todavía no tienen descubrimientos científicos sensacionales que anunciar. “No tenemos una detección concluyente de material orgánico marciano, pero seguimos buscando en los diversos entornos del cráter Gale”, ha declarado Paul Mahaffy, investigador principal del aparato SAM, uno de los analizadores químicos avanzados del robot, al comentar los análisis de suelo en que se aprecian niveles de carbono y de cloro que podrían apuntar en esa dirección. John Grotzinger, el jefe científico de la misión, ha pedido paciencia: el Curiosity lleva cuatro meses en Marte y queda todavía mucha misión por delante, prevista para dos años de duración. Varios responsables de este laboratorio rodante han presentado los datos obtenidos en una conferencia de la Unión Americana de Geofísica, que se celebra en San Francisco (EE UU).

 

Ante un compuesto que pudiera ser orgánico, ha explicado Grotzinger, primero hay que comprobar que no sea de origen terrestre, es decir, debido a contaminación; segundo, hay que descartar que sea de origen cósmico, por ejemplo procedente de meteoritos o cometas; pero aunque fuera realmente marciano se abriría un abanico de posibilidades y no tendría por qué ser necesariamente biótico, es decir, relacionado con la vida. El objetivo principal del Curiosity es determinar si en Marte hay o pudo haber en el pasado condiciones aptas para la vida.

 

El robot lleva semanas rodando por el cráter Gale del planeta rojo y se ha detenido en algunos puntos para hacer análisis del suelo y las rocas. En un lugar bautizado Rocknest, un sitio relativamente plano con acumulación de polvo y arena arrastrada por el viento, la pequeña excavadora del robot ha tomado cinco muestras a unos centímetros de profundidad y las ha depositado en el equipo de análisis químico que mide los gases generados al calentarlas en un pequeño horno. Es la primera vez que se hace este tipo de experimentos en Marte, ha recalcado Mahaffy. El examen de los gases emitidos por las muestras desvela la composición de vapor de agua, dióxido de carbono, oxígeno y dióxido de azufre.

 

Gracias a las cámaras especiales del robot, los científicos pueden conocer los detalles del suelo excavado. “Es polvo fino, como harina y más oscuro bajo la superficie”, ha explicado Ken Edgett. “Hemos utilizando prácticamente todo el equipamiento científico en este punto y las sinergias de los instrumentos, así como la riqueza de los datos obtenidos son muy prometedoras de cara al principal objetivo de la misión, el monte Sharp [en el centro del cráter]”, afirma Grotzinger. Y de nuevo, paciencia: el Curiosity está aún a varios kilómetros de distancia del Sharp.

Los responsables de esta misión en Marte han resumido las actividades del robot en medio de gran expectación dados los rumores que circularon hace unos días en internet sobre un posible hallazgo sensacional del Curosity. La NASA misma ya desinfló la semana pasada, con un comunicado, el mar de ciberhabladurías: “Los rumores y especulaciones acerca de hay grandes descubrimientos en esta fase temprana de la misión son incorrectos”.

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Espacio

Fotografía directa de un planeta extrasolar

Es extremadamente difícil obtener una fotografía directa de un planeta extrasolar en órbita de una estrella, ya que el planeta es siempre un cuerpo oscuro en comparación con el astro que orbita, cuyo brillo satura la imagen. Es como fotografiar una vela encendida junto a un potente faro. Un equipo internacional de astrónomos lo ha logrado con un superjúpiter descubierto por ellos, que tiene una masa estimada de 13 veces la del gigante gaseoso del Sistema Solar y gira alrededor de su estrella a una distancia de 1,8 veces la órbita de Saturno alrededor del Sol.

Se conocen ya más de 800 planetas extrasolares, pero la inmensa mayoría se han detectado por métodos indirectos y solo en una docena de casos se ha logrado obtener una imagen directa. La fotografía del planeta Kappa Andromedae b que han hecho Joseph Carson (Colegio de Charleston e Instituto Max Planck de Astronomía) y sus colegas es una hazaña. Lo han conseguido con el telescopio japonés Subaru, en el observatorio de Mauna Kea (Hawai).

La estrella en cuestión es Kappa Andromedae, con una masa 2,5 veces la solar y situada a una distancia de 170 años luz de la Tierra. Se trata de un astro reciente, en términos astronómicos, de solo unos 30 millones de años, mientras que el Sol tiene ya 5.000 millones. “Los sistemas estelares jóvenes son objetivos atractivos para fotografiar planetas a su alrededor”, explican los investigadores, “porque serán cuerpos también jóvenes que retienen calor de su proceso de formación y, por tanto, brillan más en infrarrojo que los viejos”.

Para hacer la foto, los científicos han hecho las observaciones en infrarrojo y utilizando una técnica compleja que se basa en combinar series de imágenes y restar el brillo de la estrella para poder distinguir así el apagado planeta. Han utilizado el avanzado sistema de óptica adaptativa del Subaru, con el que se contrarresta el efecto de la atmósfera en las imágenes que se toman con los telescopios situados en tierra y se alcanza una altísima resolución.

Carson y sus colegas han dado a conocer su hallazgo en la revista Astrophysical Journal Letters, pero siguen estudiando su nuevo planeta extrasolar para conocer la química atmosférica y definir sus características orbitales. Además, van a ver si la estrella tiene más planetas a su alrededor.

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